Usa protector solar.

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Altruismo

Algunas veces escucho a algunas personas lamentarse porque la vida no les da ninguna oportunidad.
No voy a entrar a desarrollar mi perspectiva reikiana del asunto porque aquí no queda ni el gato…pero hay algo que funciona y es revisar lo que uno realmente ofrece sin esperar nada a cambio.
Tal como está estructurado el mundo, hemos llegado a convencernos de que todo es negociación y jamás damos porque si.
Porque es bonito. Porque uno se siente bien. Porque como dice un moderno Maestro de reiki que conozco: “dar mola”. 🙂
Hacemos sintonía con el universo cuando damos con desprendimiento y de pronto el universo se vuelve generoso con nosotros. Es pura física cuántica. Te aseguro que así es como funcionan las cosas.

Si me sorprendo esperando algo a cambio de lo que sea que ofrezca no puedo evitar entristecerme. No quiero formar parte de un mundo egoísta ni ayudar a construirlo y no me gusta estar rodeada de personas que no comprenden algo tan importante.
Siento mucha compasión por ellos pero no quiero que formen parte de mi realidad.

 

By  Pilar Rodríguez Castillos.

Maestro Reiki

Asamblea en la carpintería

Hoy todos debemos ser orfebre de talentos emocionales y auto restauradores de fortalezas personales.
Juan Carlos Caramés Paz

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar.

¿La causa?.
¡Hacía demasiado ruido!. Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo tablero de ajedrez.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron, entonces, un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Tomado de Internet.
No conozco la Fuente Original, para no decir anónimo.

Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán. Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. Por el contrario, si tratamos de percibir con sinceridad los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros humanos.

Este cuento tiene toda la fantasía de una película taquillera, pero es el guión que todo gerente debe esculpir en su organización. La carpintería demuestra que una organización está llena de personas diferentemente iguales, pero es función de cada gerente tratar de ayudar a cada quién a ser más y más de lo que ya es. Los grandes gerentes miran hacia adentro de la compañía, dentro de cada persona, hacia el interior de las diferencias de estilo, metas, necesidades y motivaciones de cada quien. Las diferencias sutiles son las que los orientan hacia la mejor manera de sacar a flote los talentos únicos de cada quién para convertirlos en desempeño.
Por, Juan Carlos Caramés Paz
http://www.liderazgoymercadeo.com